Todo lo que necesitas saber sobre sábanas de franela

Terminó el invierno: ¿cómo guardamos nuestras sábanas de franela?

Ahora que llega el buen tiempo, es momento de empezar a pensar en guardar las sábanas de invierno y sacar del armario algunas más fresquitas. Es el momento también de revisar todas nuestras sábanas y edredones para comprobar que siguen en buen estado y de tirar aquellas que ya estén viejas o no nos sirvan.

sábanas de franela

Es un buen momento para renovar la ropa de cama de invierno para que cuando regrese el frío dentro de unos cuantos meses, tengamos listas en el armario tanto las sábanas de franela como los edredones y así poder utilizarlas en cuanto las necesitemos, sin tener que preocuparnos de salir a comprarlas cuando veamos que vuelve el frío.

Si ya has comprado sábanas de estas características antes, es probable que ya sepas qué debes tener en cuenta, aunque también es posible que lo hayas olvidado. Sea como sea, hayas comprado antes estos artículos o no, nunca está de más repasar algunos conceptos básicos.

El material

Las sábanas de franela son muy recomendables para las temporadas de más frío, desde principios de otoño hasta finales de invierno. Gracias a su tejido y a la lanilla, proporcionan una calidez que no dan otros tipos de sábanas. A pesar de su nombre genérico, pueden estar hechas de muchos materiales distintos: lana, algodón, mezclas de fibras, materiales sintéticos… Antes de llevarse a casa el primer producto que veamos en la tienda, tenemos que comprobar la etiqueta para ver de qué material están hechas. Este punto es muy importante, ya que el material repercute en el precio y en la calidad de las sábanas.

Cómo cuidar y mantener estos artículos

Este apartado es de vital importancia sobre todo para aquellos que nunca antes hayan usado sábanas de franela. El proceso de lavado y secado es muy importante para que las mismas se conserven en perfectas condiciones y no se creen esas molestas bolitas de lanilla. Al contrario de lo que muchas personas creen, utilizar suavizante no ayuda a conservar las sábanas en buen estado; más bien es al contrario, ya que estos productos contienen agentes químicos que pueden terminar por dañar las sábanas. Después del lavado, hay que agitar las sábanas para que no tengan arrugas mientras se secan. Si las secas al aire, hazlo en ambientes frescos, y si lo haces en la secadora, elige temperaturas frías o bajas.

En cuanto al planchado, hay que hacerlo con una plancha de vapor o bien rociándole un poco de agua a la superficie de la tela antes de empezar a planchar. El agua y el vapor funcionan como una protección para las sábanas de franela.

Y tú, ¿has tomado nota? ¿Añadirías algo más? ¡Cuéntanoslo!

Fuente:  http://www.diezxdiez.es

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